viernes, 24 de febrero de 2012

El Jorobado. Aún debajo de la cama

Soñó que nadaba entre montañas de hamburguesas y tacos al pastor, pero justo cuando sé decidió  probar un taco, de pronto un dolor de estomago lo despertó ( eso es lo que pensaba, mas seguía dormido). Buscó algo con que aliviarse en una de las tantas cajas y encontró polvos con olor a fruta, los probó pero estaban insípidos.  

Luego abrió otra y sacó unas pastillas, de inmediato las tragó pues no tenia agua. En cuestión de segundos el dolor había desaparecido. El efecto de tan extraña píldora le hizo imaginar cosas, vio  a ranas moradas, rojas y azules de un metro de altura caminar sin dirección. Las miraba cuando una de ellas, sé le acercó. Esta a diferencia de las otras media 5 metros, era verde, de ojos grandes y labios pequeños. 


Para el Jorobado verla fue impresionante. Pasaron varias horas antes de que los dos personajes intercalaran palabras, sólo se miraban, porque el Jorobado no podía articular, de lo desconcertado que estaba. No obstante,  la rana tomaría la iniciativa, le dijo que se llamaba Carpicia. El Jorobado ignorando el protocolo inicial de la presentación, le contestó con otra pregunta.  


Dijo- ¿Por qué las demás ranas caminan sin rumbo? Carpicia tristemente contestó - que se debía a que fastidiadas de su vida monótona, habían optado por dejar de lado las preocupaciones, los objetivos, los anhelos y sus ideales y que producto de ello, ahora no sabían que hacer, a donde ir...

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