Las respuestas de Carpicia, dejaron pensativo y desconcertado al Jorobado, tanto así que pronto despertó del largo sueño. Desubicado salió de la cama y escuchó a la bestia acercarse. No tuvo oportunidad de correr y esconderse en otro sitio, pues la bestia entró a la habitación. Atónito el Jorobado la observó y se dio cuenta que no era tan horrible.
El miedo que en un principio sintió al verla, había sido producto de la sugestión. En realidad era algo extraña, su rostro era como el de un perro boxer y su cuerpo el de un dragón, era amable y amigable se decía llamar “Dogzilla”. Algo indeciso el jorobado le dijo porque lo perseguía, a lo que Dogzilla simplemente se remitió a darle un disco volador, alentando a que él jorobado se lo aventará (sólo quería jugar).
Ambos salieron del cuarto al enorme jardín que se encontraba a unos metros. El jorobado aventó el platillo y Dogzilla extendió sus alas y voló para atrapar el juguete. Jugaron por un largo tiempo, hasta que se cansaron. Luego el Rey Mazapán apareció, riéndose le dijo al Jorobado – ¡Que alegría que hayas conocido a mi mascota!. No debiste salir corriendo, debes aprender a manejar cualquier tipo de situación con inteligencia.
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