Ayer fue el día del niño y no pude dejar de lado el tema, mas
cuando es inevitable no darse cuenta de la situación en la que millones de pequeños
se encuentran, no sólo en México sino en todo el mundo. Es bastante deprimente,
ver como los niños en nuestro país de escasos 2 años venden en el metro
golosinas, rosas en las calles, se drogan y/o tristemente los prostituyen,
rentan o roban y que decir de los que trabajan en las televisoras, se exhiben,
bailan aberraciones y cantan melodías que hacen alusión al sexo y a la
delincuencia.
Cabe recordar, que en 1954 la Asamblea General de las Naciones
Unidas recomendó que se instituyera en todos los países un Día Universal del
Niño y sugirió a los gobiernos de cada país que celebraran dicho día. Después
de unos años se aprobaría la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y la
Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.
Pero de que han servido los logros antes mencionados, sí son los
propios gobernantes, los que no han hecho nada por garantizar y velar para que
sus derechos no sean violados. Por el contrario, les conviene y están de
acuerdo en que niños trabajen jornadas laborales de más de 12 horas, porque
saben que son altamente productivos, no exigen y pueden pagarles una miseria.
Por otro lado, cada día aumenta el número de personas (o mejor
dicho animales) que no planean un hijo,
que no se protegen para evitar un embarazo no deseado, que no piensan que a
futuro el que sufre las consecuencias de sus actos irracionales es el niño. Por
ello, es necesario, reflexionar sobre el tema y determinar que mientras unos
pocos pequeños disfrutan su día, otros miles los obligan a perder su inocencia
y a vivir como adultos trastornados.
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