viernes, 23 de marzo de 2012

ALERGIA



Escribo estas líneas, sintiendo comezón en los brazos, tallándome los ojos y tosiendo. Quizás mañana mi garganta esté  cerrada y mis ojos estén hinchados, todo debido a mi nueva alergia. Les cuento, hace unos días el médico el cual frecuento cuando estoy enferma, me diagnosticó rinitis alérgica provocada por el polvo, constituido por pequeñas partículas,  que se encuentran esparcidas en este momento en todos los componentes de mi computadora y que se diga  del escritorio que la sostiene.

Nunca pensaría que escribir un poco, podría llegar a enfermarme, la verdad algunas veces logró desesperarme, pues en cuanto mi sentido del olfato percibe al maligno (así le llamó al polvo) comienzo a toser y mi laringe se irrita.  Pienso que el medicamento que el doctor me recetó, es placebo porque no mejora mi salud. Trató de limpiar mi habitación diario para disminuir la carga del maligno, no obstante, por más que limpio éste siempre regresa. Tal vez, me esté volviendo paranoica, pero siento que va conmigo a todos lados.

Algunas personas con dotes de doctor (aquellos individuos que sienten que saben de cosas de medicina) me han recomendado una dieta en verduras y frutas. Familiares me han aconsejado usar cubrebocas, pero es bastante molesto traerlo todo el día. Mi abuelita me dijo, que hiciera gargarismos con agua y un poco de sal, así lo hice  por algunos  días y noté alivio. Sin embargo, en cuanto vuelvo aspirar polvo, me siento igual. Ya no sé que hacer, pareciera que todos los remedios me llevan al camino equivocado, comienzo a pensar, que lo que me falta es tomarme unas copitas de clericot, a lo mejor  mañana lo haga y a ver que pasa. 



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