jueves, 29 de marzo de 2012

El chico que no podía dejar su cuaderno



Dado que estamos a unos cuantos días de salir de vacaciones y  porque ando de muy buen humor a pesar de que he dormido muy poco, me pareció muy buena idea hablarles sobre una de tantas anécdotas por las que he pasado, situaciones excesivamente chistosas y penosas, que empiezo a pensar que estoy predestinada a reírme de por vida.
En fin, debo confesar que no siempre comparto abiertamente este tipo de cosas, pero esta historia creo amerita ser inmortalizada en mi blog. Además la recordé por la recomendación de la profesora Ana Cristina y sus adjuntos, de usar un cuaderno de ideas y llevarla a todos lados.
Al respecto, debo decir que ya  cuento con una. No obstante, no puedo dejar de reírme cada vez que escribo en ella, pues viene a mi mente un chico que conocí hace aproximadamente 4 años en un Café. Un grupo de amigas y yo nos sentamos en una mesa cerca de la barra y el chavo estaba en la mesa siguiente.
Mientras todos coreábamos las canciones del afamado  Bunbury interpretada por los Mutantes (el grupo del lugar), éste tomaba refresco y escribía en una libreta.  No pasó mucho tiempo cuando me habló (es que no puedo pasar desapercibida,  jejeje no es cierto) primero me pregunto mi nombre, a lo que respondí con miedo me llamaba Andrea.

Me volteé y de nuevo insistió, me preguntó  que tipo de música me gustaba, la verdad no le hice caso, pero mi amiga  (la cual voy a omitir su nombre, por eso de que me pueda demandar por injurias en internet jajaja) un poco ebria contestó por mi.
Pude notar que todo lo que le decía, lo escribía en su libreta,  me pareció bastante extraño que no pude evitar preguntarle que escribía, me dijo todo y literalmente era todo, en ocasiones hasta nos decía, que habláramos más despacio para que pudiera anotar todo.
Era tanto su amor me imagino por tal, que ni si quiera para ir al sanitario la dejó, es más recuerdo que la mesera, agarró la libreta y el sujeto enojado, le dijo que no lo volviera hacer.  Al respecto, he pensado si algún día, todos los que ya tenemos una libreta de notas, ideas y apuntes, llegaremos a estar tan enfermos y chiflados para llevarla hasta un bar o una fiesta. Creo que mejor ahorrare para una IPad, para llevarla a todos lados y no verme como una loca, maniática.

Ustedes como ven, pregunto a los adjuntos principalmente.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario