El Rey Mazapán fue sepultado en el jardín de su reino, su ataúd fue especialmente hecho de pequeñas lunetas y malvaviscos. Mientras más pasaba el tiempo extrañamente la fusión entre el chocolate y el cacahuate del cual estaba hecho su majestad y los ingredientes del féretro, destilaban un dulce olor, que deleitaba los sentidos.
Al sepelio acudieron agradables animales que vivían en el bosque endulzado tales como: osos de galleta, patos de chocolate rellenos de cereza, conejos de arroz inflado y ardillas de rompope rellenas de frambuesa, todos tristemente y con lágrimas de azúcar emergiendo de sus ojos, se despidieron del Rey Mazapán.
El dilema era ahora, determinar quién ocuparía el lugar del Rey Mazapán, pues el reino no podía quedarse sin un dirigente, tanto los dulces, como las plantas y los animales pedían que se solucionara lo más pronto posible la situación, o el caos llegaría al lugar. Después de algunos días, el Jorobado propuso someter la problemática a votación.
Inesperadamente los seres del reino, eligieron como Rey al Jorobado, sorprendido no tuvo elección más que aceptar el cargo, en parte porque se sentía culpable por ocasionar la muerte del Rey Mazapán y en agradecimiento por las atenciones que en vida éste le brindó. Así pasaron 500 largos y felices años, era tanta la placidez y la tranquilidad, que el Jorobado olvido por completo sus objetivos…
No hay comentarios:
Publicar un comentario